La pérdida de la propiedad intelectual por el “genocidio cultural” de los pueblos indígenas

On julio 20, 2012, in Conocimientos Tradicionales, Desarrollo, Marcas, Propiedad Industrial, Traditional Knowledge, by Claudio Iglesias Darriba

Acerca de la noción de “genocidio cultural” de los pueblos originarios. Reproducción de “Políticas Sociales del Bicentenario. Un Modelo Nacional y Popular”.

La propiedad intelecual de los pueblos indígenas de América Latina está constituida por sus RR.GG., CC.TT., EE.FF., signos, símbolos, lenguajes y demás elementos culturales. Todo ello es arrasado sistemáticamente durante los procesos de conquista y colonización posteriores a la invasión del continente. Este genocidio cultural comienza en el Río de la Plata en el año 1516 y es común -como digo- a los demás países, pueblos y comunidades precolombinas.

Respecto de los pueblos originarios dice la Dra. Alicia M. Kirchner que “Lejos de cualquier  “descubrimiento” se calcula que, para ese entonces, vivían alrededor de 500 mil personas de unos 30 pueblos diferentes en lo que hoy es territorio argentino. Sus antepasados habían llegado con anterioridad, aproximadamente 17.500 años antes de aquel desembarco europeo. En porcentajes esto significa que el “hombre blanco” habita estas tierras menos de un tres por ciento del tiempo que llevan haciéndolo los pueblos originarios.”

Y agrega que “Se denominan pueblos originarios a aquellos que habitan ancestralmente un territorio. En el caso de América, se hace referencia a los pueblos que habitan antes de su descubrimiento y colonización europea. Desde ese momento, las diversas comunidades aborígenes fueron condenadas a su desaparición a través del sometimiento y el exterminio: se les impuso costumbres, lengua, religión ajenas a su idiosincrasia; se los sometió a situaciones de explotación; se los despojó de las tierras que habitaban. La Cumbre de los Pueblos Indígenas de América sostiene que la acción de los conquistadores europeos no solo causó uno de los genocidios más grandes de la historia, destruyendo cientos de culturas y estableciendo un sistema permanente de opresión y explotación, sino que también sostienen que el genocidio y la explotación fue continuado por los estados nacionales sucesores de las potencias coloniales. En ese sentido, el Primer Encuentro Continental de Pueblos Indios, reunidos en Quito en 1990 expresó en la Declaración de Quito:  “No hemos abandonado jamás nuestra constante lucha contra las condiciones de opresión, discriminación y explotación que se nos impuso a raíz de la invasión europea a nuestros territorios ancestrales”.

En sentido similar la Cumbre Continental de Pueblos y Organizaciones Indígenas del Continente de Abya Yala, reunidos en Mar del Plata en 2005, declaró: “Nosotros, los Pueblos y Organizaciones indígenas del Continente de Abya Yala -América- … damos las siguientes palabras.

Que los Pueblos Indígenas hemos sido víctimas por quinientos trece años de un proceso de genocidio, colonización y discriminación producto de ideologías y políticas imperiales, mismas que han violado nuestros derechos fundamentales. Cualquier diálogo entre Pueblos Indígenas, el Estado y la Sociedad, debe tomar en cuenta la naturaleza colectiva e histórica de estos derechos”.

Sostiene la Ministra Argentina de Desarrollo Social que “A partir de esta posición la Cumbre de los Pueblos Indígenas de América han presentado a las Naciones Unidas una Carta de la Tierra de los Pueblos Indígenas que entre otras cosas, proclama la imprescriptibilidad de los derechos de los pueblos indígenas y exige la reforma de la Convención de las Naciones Unidas contra el Genocidio con el fin de incluir «las numerosas formas de genocidio de pueblos indígenas», en particular el «genocidio cultural».”

En la Argentina, a partir de la reforma constitucional de 1994, se incorporaron una serie de artículos que reconocen la preexistencia de los pueblos indígenas en el país, su derecho a la tierra, la propia identidad, educación, lengua y cultura. Reconocerlos, implica considerarlos oficialmente como pueblos dentro del estado nacional, con identidad propia y con derechos colectivos que se derivan de su  presencia histórica y contemporánea.[1]


[1] KIRCHNER, Alicia Margarita. Políticas sociales del Bicentenario. Un modelo Nacional y Popular. Tomo II. Buenos Aires, Ministerio de Desarrollo Social de la Nación Argentina, 2010, p. 93.

Link: “Políticas Sociales del Bicentenario. Un Modelo Nacional y Popular. Tomo II”

En la actualidad, es el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a través del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, quien a través de un conjunto de acciones vela por el cumplimiento de los derechos reconocidos en la Constitución Nacional a los pueblos originarios asentados en el territorio argentino.

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